Un Festín Sagital | 2017 | Migraciones

Avant-Folk
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Michel Leroy (guitarra, piano, voz, batería y electronica), Niels van Hoorn (flauta, clarinete, saxofón y sintetizador de vientos), Horacio Ferro (bajo, sitar, guitarra y djembe), Gonzalo Díaz Letelier (voz, guitarra y percusión), Armando Saragoni (soundscapes), Andy Way (electronica y voz), Ferro Vargas-Larraguibel (clarinete), Lucina Lou (theremin y feedbacks)
Tras la publicación de Kosmodynamos en 2014, la vara quedó alta para Un Festín Sagital. La permanente mutación sónica de la banda alcanzó en aquel álbum un punto de maduración perfecto que lo situó en lo más alto del catálogo de los chilenos. Luego de tres años en que la producción discográfica de Un Festín Sagital se limitó a un par de EPs colaborativos y un par de álbumes en vivo, Migraciones constituye el primer trabajo de estudio del conjunto desde el hito que marcó Kosmodynamos. Y no escatimaron esfuerzos en su retorno, adicionando al núcleo conformado por Michel Leroy (líder y fundador de la banda), Gonzalo Díaz y Horacio Ferro una serie de colaboradores, entre los que destaca el ex-The Legendary Pink Dots Niels van Hoorn, quien llegó a suplir el gran vacío que dejó la vientista Constanza Lagos tras su salida de la banda en 2015.
Musicalmente, Migraciones no cesa en la persistente exploración sónica que ha caracterizado la trayectoria de Un Festín Sagital. Sin embargo, no se trata de una disrupción abrupta con respecto al avant-folk de Kosmodynamos, sino más bien de un paso adelante en esa dirección, de una profundización en esas atmósferas oscuras que daban forma al ritual sonoro que Kosmodynamos constituía. Y al igual que en ese álbum, los arreglos instrumentales dan cuenta del nivel de genialidad que la banda ha alcanzado tras más de una década de carrera. Pues es ahí, en esos detalles, donde se juega el verdadero desarrollo de los paisajes sonoros que sumergen al oyente en una travesía pagana, oculta, prohibida, enfrentándolo a una humanidad más allá de los estándares normativos occidentales, a un estado de existencia primal donde, finalmente, no se halla más que frente a sí mismo. En tal sentido, Migraciones tiene un carácter introspectivo que goza, por otra parte, de una belleza narrativa incomparable, entramada a partir de un trabajo instrumental y compositivo realmente notable por parte de una banda afiatada como nunca y que se nutre brillantemente de los aportes de sus colaboradores.
Por otra parte, no hay que confundirse: la oscuridad que parece teñir el espíritu de Migraciones no es opresiva ni siniestra; más bien, parece servir de contraste para que los destellos de luz brillen con la más delicada belleza. La última canción del álbum, "Fieras" –cantada por percusionista Gonzalo Díaz–, es quizá el mejor ejemplo de cómo en medio la tormenta el fulgor resplandece con una potencia inusitada, con un júbilo ataráxico que conmueve. "Fieras" pone un broche de oro que más que cerrar el disco, sintetiza lo que Leroy ha llamado una "afirmación optimista del caos", difuminándose en el horizonte, desdibujando limites y dejándonos frente a un porvenir de apertura infinita. Un Festín Sagital lo hizo otra vez. -IMF

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