Mostrando entradas con la etiqueta Doom. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doom. Mostrar todas las entradas

GRIN | 2020 | Translucent Blades

Sludge | Doom Metal
Info | Compra | Escucha

Jan Oberg (batería, voz, guitarras adicionales, flauta irlandesa y paisajes sonoros) y Sabine Oberg (bajo)
La saturación de géneros como el stoner, el doom y el sludge metal resulta, a estas alturas, evidente para cualquiera. Han sido tan sobreexplotados que crear álbumes que realmente tengan algo interesante que mostrar en esta veta se vuelve un desafío hasta para los grandes nombres. Pero por lo mismo, toparse con discos como Translucent Blades se ha vuelto una grata sorpresa.
El segundo largaduración del dúo berlinés GRIN elude con genialidad dicha carestía creativa con un estilo que se apoya fundamentalmente en el formato bajo-batería y desarrollando un sonido cuyo peso recuerda mucho la visceralidad de Electric Wizard, pero con un lenguaje que se aproxima más al de bandas como YOB o Sleep e incorporando en ello ciertas evocaciones a Melvins (de hecho, "Helix", el primer tema del disco, recuerda mucho a "Night Goat" de los estadounidenses). El álbum –a ser publicado en enero por Crazysane Records– goza de un dinamismo y de un carácter propio que reflejan un admirable talento compositivo y una bella compenetración creativa entre Jan Oberg y Sabine Oberg, quienes conforman la banda. Así, en su escape de los lugares comunes en que ha recaído el género, Translucent Blades logra posicionarse como un trabajo cautivante y entretenido, sin puntos flojos que resalten, y que en su densidad extrañamente psicodélica hipnotiza y sacude al oyente una y otra vez. Hermosamente logrado. -IMF

Electric Wizard | 2014 | Time to Die

Psychedelic | Stoner | Doom Metal
Info | Compra | Escucha
Enlace | mp3 | 320 Kbps

Jus Oborn (voz, guitarra y bajo), Liz Buckingham (guitarra) y Mark Greening (batería y órgano)
Time to Die significó para Electric Wizard no sólo el (efímero) regreso de Mark Greening a la alineación de la banda, sino también el retorno a su sonido más pesado. En este sentido, recordemos que Witchcult Today y Black Masses habían reflejado una deriva sónica en que el stoner/doom psicodélico de los ingleses, prácticamente una marca registrada de su propiedad, fue suavizado en pos de un sonido más añejo y retro. Time to Die presenta, entonces, la irrupción de una renovada misantropía teñida por densidades psicodélicas e hipnóticas muy en línea con el camino que la banda de Dorset había venido trazando hasta We Live, de 2004.
Sin embargo, a diferencia de sus trabajos previos en esa veta, Time to Die es un álbum menos digerible y que requiere varias escuchas para revelar su valor, lo cual tiene que ver, sin duda, con su cariz eminentemente depresivo. En efecto, si en discos como Dopethrone la misantropía narcótica de Electric Wizard se traducía en un fervor destructivo (ver, por ejemplo, las letras de "Funeralopolis" o "We Hate You"), aquí se manifiesta en impulsos autodestructivos ("I wanna get high before I die, I wanna die...." canta Jus Oborn en "Incense for the Dead", o "I am nothing, I mean nothing" en "I am Nothing") que le exigen al oyente un cierto estado de ánimo para disfrutar verdaderamente el álbum.
Hecha esa salvedad, se trata de una placa poderosa cuyo sonido y trabajo compositivo dan cuenta de un necesario proceso de renovación de la energía de la banda, toda vez que sus últimos esfuerzos de estudio –en particular, el EP Legalise Drugs & Murder, de 2012– reflejaban un agotamiento crítico de la fórmula de los ingleses. Y posiblemente buena parte de esa nueva energía surgió del caos: la partida de Glenn Charman y Simon Poole y el turbulento retorno de Mark Greening. Las fuerzas corrosivas del conflicto en el seno de la banda –Greening se marcharía tras el lanzamiento de Time to Die– de seguro nutrieron el desgarrado proceso creativo detrás de este álbum y lo dotaron de una genialidad que hace más de un lustro no asomaba en Electric Wizard. Y ahora, a ver qué depara el futuro de "la banda más pesada del universo". -IMF

Electric Wizard | 2002 | Let Us Prey

Psychedelic | Stoner | Doom Metal
Info | Compra | Escucha
Enlace | mp3 | 320 Kbps

Jus Oborn (guitarra y voz), Tim Bagshaw (bajo), Mark Greening (batería y piano) y Paul Sax (violín en "Night of the Shape")
En septiembre y octubre de 2001, Electric Wizard se enfrentó a un desafío no menor: grabar el sucesor de Dopethrone, para muchos, la obra maestra de la banda de Dorset y el álbum que, indudablemente, los consagró como "la banda más pesada de la historia". En efecto, Dopethrone marcó el hito de una fórmula que, en su transición desde el debut homónimo de la banda, había alcanzado su pináculo: un sonido en perfecto equilibrio entre psicodelia y densidad, y letras que rebosaban de misantropía y desprecio por un mundo miserable del que sólo cabe huir.
En este sentido, era ya evidente que no había más que hacer en ese mismo espectro, por lo que algo tendría que cambiar. Y aunque el cambio no es querido por los fanáticos conservadores y fundamentalistas, Electric Wizard osó dar ese paso al costado; ese "no" que se tradujo en un "a la mierda", en un giro en pos de mayor riesgo, en un sonido que ya no tenía que demostrar nada y que, experimental, emprendió el viaje a otra dimensión. Let Us Prey es eso: una declaración de principios, una aventura ya sin línea definitoria. Electric Wizard perdió fanáticos, pero en su liberación consiguió registrar uno de sus mejores discos. 
Como resulta palpable en su sonido, el cuarto largaduración de los ingleses convirtió la misantropía de antaño en esquizoide, la transformó en un estruendo furioso y, al mismo tiempo, en un despegue cósmico, en una alucinación desenfrenada, en una vociferación aletargada e incoherente de quien ya emprendió un viaje sin retorno. Y la sacudida fue tan fuerte que repercutió en los propios cimientos del entonces trío, como si no fuera posible tal ejercicio de descontrol sin perder los estribos del propio experimento. Tras una gira promocional por Norteamérica, Tim Bagshaw y Mark Greening dejarían la banda en 2003 y Electric Wizard emprendería nuevos rumbos, con Let Us Prey como testimonio indeleble de la vehemencia narcótica de esos últimos días. -IMF