Stars of the Lid | 2001 | The Tired Sounds of Stars of the Lid

Ambient | Drone
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Enlace | mp3 | 192 Kbps

Adam Wiltzie, Brian McBride, Craig McCaffrey, Pieter De Wagter, Sarah Nelson, Mr. Kranky, Luke Savisky y Jon McCafferty
The Tired Sounds of Stars of the Lid es un apacible viaje etéreo, constituido de atmósferas ambientales y oníricas que sumergen al oyente en un cálido aire instrospectivo. En su construcción sónica no se vale de alardes compositivos ni mucho aparataje; por el contrario, la banda apunta a restar, a un minimalismo impoluto dirigido a la belleza de los paisajes sonoros, y no a una teatralidad artificial. Es un idioma simplísimo, pero que en su sensibilidad y delicada solemnidad logra que The Tired Sounds of Stars of the Lid consiga a la perfección ese ideal de belleza tan prístino y honesto.
Como leí en una reseña ajena: "Finalmente he descubierto de lo que se trata la vida... y es como esto, como soñar sin tener que dormir". Tal vez esa sea la mejor forma de definirlo. -IMF

Popol Vuh | 1976 | Letzte Tage-Letzte Nächte

Krautrock
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Enlace | mp3 | 320 Kbps

Florian Fricke (piano), Daniel Fichelscher (guitarra y percusión), Djong Yun (voz), Renate Knaup (voz), Al Gromer Khan (sitar) y Ted De Jong (tambura)
Letzte Tage-Letzte Nächte se distingue dentro de la discografía de Popol Vuh por dos motivos principales. En primer lugar, porque es un álbum con un espíritu que sin llegar a ser krautrockero de lleno, goza de un cariz decididamente más enérgico que discos como Hosianna Mantra o Aguirre, lo que se refleja sobre todo en la instrumentación. Y por otro lado, porque si bien mantiene la emotividad y el carácter meditativo que caracteriza el sonido de la banda ─esa solemnidad espiritual de siempre─, en esta ocasión toma una dirección algo menos melancólica y mucho más cálida y dulce, por momentos incluso alegre.
Letzte Tage-Letzte Nächte no es un disco especial por el solo hecho de ser distinto; lo es porque dentro del lenguaje particular que desarrolla consigue construir atmósferas hermosísimas e introspectivas en su propia forma. La banda de Florian Fricke logró, con una naturalidad envidiable, armar un álbum sencillamente perfecto. -IMF

KB Cabala | 2014 | Safe

Psychedelic | Electronic | Ambient
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En Safe, KB Cabala se aleja por un momento del sonido de Chicos de Nazca y La Hell Gang para experimentar con la electronica. Sin embargo, la psicodelia de sus bandas principales sigue presente, y la convergencia entre ambos estilos no puede estar mejor lograda. Safe está a medio camino entre unos Boards of Canada más alegres y volátiles, y la electronica primigenia del kraut alemán, recordando por momentos los trances mántricos de Tangerine Dream o el espíritu contemplativo de Popol Vuh. Alternativamente, sería más simple hacer un nexo más directo y decir que suena a unos Chicos de Nazca en código electrónico, porque queda patente a lo largo del álbum que los paisajes sonoros que en él se desarrollan tienen mucho en común con los del trío capitalino. Pero más allá de las comparaciones posibles o la casi obsesiva necesidad de ponerle etiquetas a la música, lo innegable es que Safe es un disco increíble, de fácil escucha y lleno de pasajes hermosos que, sin duda, lo hacen imperdible. -IMF

Pocahaunted & Robedoor | 2007 | Hunted Gathering

Drone | Free Folk
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Amanda Brown, Bethany Cosentino, Britt Brown, Alex Brown, Bobb Bruno, Laena y Roy Tatum
Hunted Gathering es un álbum colaborativo que reúne a dos bandas que podríamos considerar hermanas. Pocahaunted y Robedoor ya se habían reunido anteriormente en Mouth of Prayer, al que pronto seguirían Heavy Sets y Plays Berkeley. Y aunque cada banda por separado cuenta con álbumes realmente destacados (podrían mencionarse, por ejemplo, Chains e Island Diamonds de Pocahaunted, y Closer to the Cliff y Too Down to Die de Robedoor), cuando se reúnen siempre hay algo especial. Hunted Gathering es viva prueba de ello.
Cada dúo tiene su propio idioma, pero el diálogo que es capaz de generarse en la conjunción de ambos, más que resultar en una dialéctica, constituye una comunión perfecta en que el peso drone de Robedoor proporciona una atmósfera densa sobre la cual Pocahaunted construye sus alegorías nativoamericanas, siempre crípticas, pero cuya honestidad y simpleza revisten su sonido de una calidez bellísima. Hunted Gathering es un disco para perderse, dejarse llevar sin temor, porque aunque la oscuridad tiende a estar presente en todo momento, los vistazos de luz dejan entrever escenarios coloridos y solemnes en su emotividad, paisajes sonoros que no son más que una catarsis humana y sin tapujos. Un álbum perfecto. -IMF

The Ganjas | 2015 | Ghost River

Neo-psychedelia
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Es muy difícil ─prácticamente imposible─ que un compilado deje conforme a todos. Y Ghost River no es la excepción, particularmente porque es una muestra enfocada en los trabajos más recientes de The Ganjas, cuyo sonido ya he discutido acá. Y seamos honestos: este disco tiene un mero fin comercial (está hecho para venderse en la pronta gira europa del cuarteto). En el fondo, esto es lo que pasa cuando lo limitado de las ediciones va en contra del interés de la propia banda, porque difícilmente podría argumentarse que éste sea un mejor compilado que This is the Time 2002-2007 o, incluso, que el más reciente Comes From the Sun. Pero si las copias se acaban y de repente surge la necesidad de tener material para difundirse, no queda otra que, o re-editar los compilatorios anteriores, o crear uno nuevo y aprovechar de nuevo la especulación comercial por las ediciones limitadas. Y consistente con el nuevo cariz que la banda ha venido confirmando (tocatas cada vez más caras y elitizadas, dirigidas al público hedonista y superficial del submundo neopsicodélico arribista que ha ganado tanto terreno en Chile), se optó por esto último. Sí, se agregaron tres canciones inéditas, pero el valor agregado es, por decirlo así, simbólico. Las canciones nuevas fueron grabadas con Jack Endino, y aunque son considerablemente mejores que lo mostrado en el mediocrísimo Resistance, están lejos de estar a la altura del mejor material de la banda, como se evidencia el propio transcurso de Ghost River a medida que van apareciendo los verdaderos "grandes éxitos" de The Ganjas, que sólo palidecen cuando aparecen entre medio, precisamente, las canciones de Resistance.
En suma, si Ghost River busca sólo dar un vistazo rápido de lo que se trata The Ganjas, cumple; no deslumbra, pero cumple. Pero más allá de eso, sólo constituye un artículo para completistas obsesivo-compulsivos (como yo). -IMF

Ornette Coleman | 1959 | The Shape of Jazz to Come

Avant-Garde Jazz
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Ornette Coleman (saxofón), Don Cherry (corneta), Charlie Haden (contrabajo) y Billy Higgins (batería)
La primera vez que escuché The Shape of Jazz to Come poco o nada sabía sobre jazz. No tenía ninguna noción de subgéneros o de los aspectos técnicos involucrados en la composición del jazz tradicional. Por lo mismo, mi primera escucha fue sin comprender lo revolucionario del enfoque de Ornette Coleman.
Aun así me atrapó desde el principio. Y es que para mí The Shape of Jazz to Come representó lo que nunca, desde mi visión periférica al género, había encontrado en el jazz: espontaneidad, libertad y matices. Eso era lo que el jazz debía ser. Este álbum conseguía romper, en mi perspectiva, el esquema tradicionalista y aburrido del jazz que conocía, ese estilo tan reglamentado en que la improvisación estaba limitada a escalas, a tiempos y a estructuras definidas, y en que la técnica ─la forma─ se imponía por sobre el fondo. Y aunque con el tiempo he aprendido a apreciar también las numerosas obras maestras de ese jazz, The Shape of Jazz to Come sigue ocupando un sitial privilegiado en mi apreciación del género, lo cual, ciertamente, no se debe sólo a un sonido distintivo.
El cuarteto clásico constituido por Coleman, Don Cherry, Charlie Haden y Billy Higgins (quien a veces se alternaba con el también deslumbrante Ed Blackwell) también tuvo la genialidad de ocupar estas herramientas en el desarrollo de un lenguaje propio en que la puerilidad ─que se refleja en solos que suenan como una versión emancipada del frenético pero prolijo bebop─ se alterna a la perfección con la emotividad, con una melancolía bluesera que de alguna forma también está presente en el hard bop de los '50. Y el resultado es un derroche incomparable de talento y creatividad, sin puntos bajos, y en que cada pieza forma parte fundamental del entramado completo.
En suma, The Shape of Jazz to Come está lejos de ser el álbum más cismático de Ornette Coleman (no olvidar, por ejemplo, Free Jazz, el no wave de Body Meta, o el orquestado Skies of America), pero marcó, en lo técnico, un quiebre crucial en la historia del jazz y, en lo relevante, se constituyó como una obra maestra automática, tanto por su carácter liberador como por su alma. Y el presagió era cierto: esta sería la forma del jazz que vendría. QEPD. -IMF

T Putnam Hill ‎| 2015 | Return to the Lines We Left Behind

Exp | Electronic | Noise
Return to the Lines We Left Behind presenta una dicotomía bien marcada en el sonido de T Putnam Hill. Primero, el lado A utiliza un lenguaje ruidista para el desarrollo de una atmósfera que suena, a la vez, acuática y espacial, en que si bien el sonido está lleno de glitches y saturaciones, estos elementos terminan formando parte ─casi como una cita a Metal Machine Music de Lou Reed─ de la construcción minimalista que se lleva a cabo de forma paulatina y hasta tímida. Al final, las atmósferas son las que triunfan, y esto es lo que resulta atractivo de esta sección de la historia.
Pero por otra parte, pese a mantener el idioma, el lado B adscribe a otra fórmula. En él, la timidez da vuelco a un espíritu más arriesgado y, por lo mismo, más experimental. Esto significa, por una parte, que el ritual pierde en el entramado de atmósferas, pero, por otra, que gana en espontaneidad y en libertad creativa. De ahí que haya más progresión sónica en esta parte del cuento. A diferencia del lado A, el B exige atención activa, y por ello la receta que sigue apela más al oyente, adquiriendo un cariz más lúdico y pueril.
A la primera escucha esta dicotomía puede parecer desconcertante, pero una vez que se repite la experiencia y se entiende el diálogo que, de alguna forma, se establece entre estas dos aproximaciones, el álbum revela su verdadero potencial: su carácter viajero y cósmico. -IMF