Darkthrone | 2013 | The Underground Resistance

Black | Heavy Metal | Crust Punk
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Enlace | mp3 | 320 Kbps

Nocturno Culto (guitarra, bajo y voz) y Fenriz (batería, voz, y bajo en "The Ones You Left Behind")
Darkthrone fue desde su inicio una banda peculiar dentro de la escena black metalera nórdica. Es preciso recordar que, de hecho, al principio no tocaban black metal, sino death metal, como el excelente Soulside Journey –su álbum debut– deja de manifiesto. La bifurcación llegaría con el clásico A Blaze in the Northern Sky y se extendería hasta Panzerfaust, tras lo cual el dúo emprendería un retorno intermitente al death metal, alternando con álbumes en la veta black metal, no siempre con resultados afortunados. Sardonic Wrath sería el último de esta secuencia, y The Cult is Alive marcaría las primeras pinceladas de una nueva era en la historia de Darkthrone.
En su duodécimo álbum, Fenriz y Nocturno Culto dieron un giro más disruptivo que antes y se aventuraron sin tapujos a introducir elementos de crust punk en su sonido. F.O.A.D. reforzaría la divergencia, agregando una nueva dimensión a la dicotomía black metal/crust punk: heavy metal. Sin embargo, pese a que esta exploración le dio renovada energía al ya poderoso sonido de los noruegos, ni dichos álbumes ni Dark Thrones and Black Flags ni Circle the Wagons  alcanzaron el esplendor de los discos más clásicos de Darkthrone.
En este contexto, la relevancia de The Underground Resistance reside en el hecho de que constituye, precisamente, esa merecida consolidación del nuevo período. No hay dubitación alguna en la abrasión sónica que Darkthrone ejerce en este álbum, algo que, por cierto, no resulta evidente sólo en las canciones más rápidas y agresivas, sino también en una pieza como "Valkyrie", de cariz más bien melancólico. La confianza que han cultivado los noruegos en este nuevo formato se refleja, sobre todo, en el uso ya prominente de voces limpias, que encaja a la perfección con el nuevo sonido que la banda ha estado explorando en la última década. El trabajo compositivo es sólido e instrumentalmente Fenriz y Nocturno Culto ya son hermanos de sangre. Ya no hay cómo clasificar a Darkthrone, que ha conseguido, como ya lo había hecho en la primera década de los noventa, forjar una identidad irrepetible de la que The Underground Resistance es el mejor reflejo posible. Increíble. -IMF

Pabst | 2016 | Skinwalker

Indie | Noise Rock
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Si hay un elemento a destacar de Skinwalker, el EP debut de Pabst, es la atractiva fusión de influencias de la que el trío berlinés es capaz. De una parte, queda de relieve la herencia del indie rock en la veta de Sonic Youth, llegando por momentos al noise rock de unos Dinosaur Jr.; de otra, no es menos evidente que la banda se nutre fuertemente del stoner, cuyo influjo aparece, sin embargo, moldeado por la sensibilidad melódica de la banda, que le debe lo suyo al rock alternativo. En este sentido, la voz de Erik Heise es un factor que resalta en la receta de Pabst, sin desmerecer el trabajo instrumental, que es también muy acertado. Esta ecuación funciona a la perfección particularmente en la canción que le da su título al EP, "Skinwalker", que constituye un single pegajoso y prominente.
No obstante lo anterior, la fórmula de los alemanes adolece de un problema preocupante: se agota rápido, muy rápido. Se trata de un tema crítico, por cuanto estamos refiriéndonos a un EP de tan sólo quince minutos y, por lo mismo, parece impensable acabar con el recurso tan velozmente como de hecho ocurre en este caso. Ciertamente Pabst no buscan reinventar nada ni ir más allá de la seguridad de un rock con sabor noventero –y no cabe juzgarlos por ello–, pero a futuro les será necesario explorar de alguna forma el terreno en el que se pasean y encaminar su sonido por una vía más sostenible. Pero acá vuelvo a mencionar un aspecto positivo: por lo que Skinwalker permite entrever, la banda tiene las herramientas necesarias para emprender ese desafío y explotar la riqueza que por aquí y por allá destella en este debut. Se trata de una tarea ineludible. -IMF

A Full Cosmic Sound / Ø+yn ‎| 2016 | Split

Drone | Ambient | Experimental
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Este split anónimo reúne a, posiblemente, dos de las bandas más revelantes en la escena experimental latinoamericana actual, cada una con una nutrida y fértil discografía. Por lo anterior, ya en el papel se trata de un álbum prometedor y que, por fortuna y virtud de ambas bandas, sobrevive a cualquier expectativa.
En las dos partes de "Obsidiana" –que constituyen la primera mitad del split–, A Full Cosmic Sound lleva a cabo un ejercicio ambiental bellísimo en que prima un sonido meditativo y melancólico. El gran mérito de la banda es el de haber deconstruido su sonido –siempre experimental e hipnótico– y haberlo llevado a su mínima expresión, a su esencia más primigenia y desnuda. El enfoque minimalista que adoptó AFCS en "Obsidiana" goza de una genialidad evidente y que da cuenta de las distintas rutas que el colectivo santiaguino puede tomar sin riesgo de perderse. Se trata, sin duda, de uno de los puntos más altos de su discografía.
Por su parte, si bien "En cromo" no resulta tan innovador como su contracara vis à vis las expectativas que uno podría tener frente al estilo de Ø+yn, la experimentación sonora en la que el conjunto cordobés se adentra no palidece en el contraste con la primera parte del split. Por el contrario: manteniendo al oyente en el trance en que se halla inmerso, la banda se vale de grabaciones de campo y de una travesía sonora de ribetes tribales y chamánicos para aderezar ese viaje introspectivo con matices psicodélicos y atmósferas que siendo tan primarias como las de A Full Cosmic Sound, se desarrollan en el lenguaje propio de Ø+yn.
En su split, AFCS y Ø+yn lograron simultáneamente cohesión y eclecticismo en un álbum que viene, en suma, a confirmar la relevancia y esplendor de ambos colectivos. Conviene, entonces, escuchar, sumergirse y, simplemente, despegar los pies de la tierra. -IMF

Caudal | 2016 | Let's All Take the Yellow Pills

Space | Post-Rock
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Aidan Baker (guitarra), Gareth Sweeney (bajo) y Felipe Salazar (batería)

Tras el giro inesperado que el EP Murk significó en la discografía de Caudal, cabía preguntarse cuál sería el siguiente paso del trío berlinés. Y es que en dicho trabajo, lanzado el año pasado, la banda se aventuró en terrenos más lúgubres que los de sus álbumes previos, Forever in Another World y Ascension, que estaban teñidos de atmósferas espaciales y un espíritu kraut innegable. Así, si en estos últimos el sonido de Caudal se aproximaba a NEU!, Agitation Free o incluso a Ataxia, el cripticismo de Murk evocaba por momentos al trabajo de Aidan Baker en Nadja.
Let's All Take the Yellow Pills –pronto a ser publicado por Calostro Recordings– disipa las interrogantes sin ambigüedad. Volviendo al post-rock espacial e hipnótico de antes, Caudal parecen haber retomado decididamente el camino del que se habían bifurcado por un instante para experimentar con otras fórmulas. De este modo, la banda emprende sin dubitación una travesía por tres piezas que confirman que Baker, Sweeney y Salazar hablan un lenguaje en común; uno que, por cierto, goza de una originalidad admirable que saltaba ya a la luz en sus lanzamientos previos. Las atmósferas de Let's All Take... se entretejen con paciencia a base de un desarrollo instrumental sutil y siempre regocijador que paulatinamente da forma a paisajes sonoros delicados y ensoñadores que atrapan al oyente en un viaje introspectivo para el que la pulcra honestidad del sonido de Caudal constituye la banda sonora ideal. Otro excelente lanzamiento del trío plurinacional. -IMF

Luciernaga | 2016 | Sic Transit Gloria

Drone | Ambient | Noise
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Sic Transit Gloria ("Así pasa la gloria" en latín), uno de los lanzamientos más recientes de Luciernaga, constituye un verdadero viaje introspectivo en código drone/ambient. Según describe el propio Joao Da Silva –el músico chileno detrás de Luciernaga–, el álbum trata "sobre [su] familia y ciudad natal, Santiago, Chile, y su complicada historia". Y aunque fue grabado en Brooklyn, donde se encuentra radicado, qué bien supo capturar Luciernaga esa inspiración.
Partiendo de la intranquilidad cabizbaja de "11:00 AM 9/11/73" –la alusión es evidente–, Sic Transit Gloria comienza un tránsito sutil y apacible por paisajes sonoros melancólicos e introspectivos que dan cuenta de aquella complicada historia a la que hace referencia. Así, en las tres piezas que siguen, Da Silva teje delicadamente y sin prisa un entramado sónico minimalista que atrapa en un sosiego que, sin embargo, no deja atrás el espíritu taciturno que desde el inicio tiñe a este álbum. En este espectro destaca sobre todo "Mi Obstinada Memoria", una canción a medio camino entre Terry Riley y La Monte Young.
Ya en "Aire Negro" la tempestad vuelve a entreverse; el sonido lentamente se torna oscuro, recordando por momentos a Deathprod o al trabajo de Oren Ambarchi con Jim O'Rourke. Finalmente, "La tragedia que es Chile" persiste decididamente en el ánimo de su predecesora, con un sonido que, aventurándose a un dark ambient opresivo, ya ha dejado atrás la timidez de buena parte de Sic Transit Gloria y se desborda al noise en una experimentación que constituye la pieza más abstracta en este trabajo. Y así, el ábum concluye con la misma impasividad inicial, lo que da cuenta de la notable habilidad de Luciernaga no sólo para desarrollar atmósferas que destacan en términos musicales, sino también para dotar a su sonido de una solemnidad y sensibilidad preeminentes, que se transmiten impolutas al oyente. Ese es el verdadero desafío para los artistas de este género y, sin duda, Luciernaga lo consigue con holgura. -IMF

El diAblo es un magnífico | 2013 | El diAblo es un magnífico

Experimental | Post-Rock
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Cristian Sánchez, Daniel Llermaly y Cristóbal Cornejo
Esta banda chilena lleva más de diez años en el ruedo, pero en su último disco se ha reinventado como nunca antes, dejando atrás un particular –pero más cerrado– post-rock/post-hardcore, para, en esta nueva entrega, aventurarse en un sonido más ecléctico, pero sin perder identidad y cohesión. Aunque este disco homónimo fue grabado el 2013 y editado en CDr/digipack en 2014, no es sino este año cuando Volante Discos lo lanza en formato casete.
Una de las razones naturales de la reinvención del sonido de diAblo –retomando ahora su nombre original, El diAblo es un magnífico, en referencia al mensaje satánico oculto en las cintas de Xuxa– es el cambio de alineación, que de ser un quinteto, derivó a un trío compuesto por Cristian Sánchez (miembro original), Daniel Llermaly (La Golden Acapulco) y el recientemente difunto Cristóbal Cornejo –está de más decir que esta revisión está dedicada a su memoria. Si bien en sus placas anteriores (Seiseiseis, Coma, La ruta nos aportó otro paso natural, etc.) diAblo siempre cultivó un post-rock de vena experimental, algo encasillable, pero no falto de identidad, en este disco vuelven, de algún modo, a sus raíces más caóticas (Proyecto Cajas), y entregan un sonido de influencias más variadas, lejos de ser encasillable en un género particular; más bien, la banda desarrolla un estilo propio que juega con diversas influencias y ánimos.
Así, todo parte con "Chamico (Nazi Folk Fuck Off)", tema de ritmos afro-latinos que de cierta forma revelan influencias de The Ex, pero sin caer en la imitación grosera. Este tema es, sin duda, lo más accesible del disco, que después deriva, sin perder melodía, a sonidos más minimalistas y de una notable dinámica natural. "Navidad y Matanza" (que también es el nombre del proyecto personal de Cristian Sánchez) es un preferido personal, pues con instrumentación de folclore nortino, entrega un melancólico híbrido folk-sónico, que de inmediato le da profundidad y emotividad al viaje, a la vez que sencillez y corazón (desde Julio que diAblo no componían algo que llegara a los huesos). El viaje sigue con "Asunción y Caída de las Ruinas Suspendidas", canción que empieza con un sonido emparentable a los trabajos anteriores de diAblo, pues al igual que “Chamico”, tiene elementos post-rock; sin embargo, con el paso de los minutos, explota en un rugido de guitarras distorsionadas, un riff sludge rodeado de guitarras más atmosféricas y jugueteos sónicos. "Polen", de ánimo mas apacible y luminoso, son cinco minutos de guitarras acústicas vestidas con electrónica espacial. Por su parte, "Chivito Negro de Cinco Patas" es una entrega energética, en la que unas baterías danzantes (de nuevo con una vena etno-punk à la The Ex) dan base a juguetones ruidos espaciales y contrastan con un bajo drone –algo de krautrock en la línea de NEU! también es referente, sin duda. Luego, de manera natural pero sorpresiva, el chivito de cinco patas se deja rastas y nos lleva a terrenos dub (estilo venerado por La Golden Acapulco), de donde –también de forma natural y sorpresiva– llegamos a una explosión hardcore, que desaparece en un drone ambiental. El último tema del disco, "Curanderos Filipinos", es un ameno e hipnótico respiro de poco más de un minuto, en el que un ritmo nortino (?) es bañado con grabaciones de campo y vientos exóticos (algo así como una zampoña).
Sin duda es mi álbum favorito de diAblo (con Proyecto Cajas), y de alguna manera uno de mis discos favoritos grabados en Chile, no sólo por la simpatía anímica que tengo con sus sonidos, sino también por las "decisiones" sónico-musicales a la vez jugadas y naturales que atraviesan esta placa y la convierten en una pieza única, con referentes vagos y estilo propio, lo que transmite honestidad y sencillez. -Michel Leroy

Cluster | 2016 | Konzerte 1972/1977

Experimental | Drone | Ambient
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No cabe duda de que gran parte del interés en torno al box set 1971-1981, lanzado recientemente por Bureau B, se cierne sobre Konzerte 1972/1977, el noveno disco de esta colección, constituido por grabaciones inéditas de Cluster en vivo. En particular, el álbum contiene dos pistas: una grabada en 1972 en Hamburgo, Alemania, y la otra en 1977 en Metz, Francia.
Para quien se guíe por la discografía de estudio del dúo alemán, puede resultar extraño el hecho de que el sonido de Cluster en ambas pistas sea tan similar. En 1972 la banda lanzó Cluster II, por lo que, si bien dicho álbum ya incorporaba elementos más melódicos que Cluster 71, no sorprende la aproximación tan experimental que queda de manifiesto en "Fabrik, Hamburg 1972". En contraste, hacia 1977 Cluster había publicado ya Zuckerzeit –que marcó un antes y un después en su discografía, con un sonido marcadamente más melódico que sus predecesores–, Sowiesoso y Cluster & Eno –álbumes que, aunque con una vocación más ambiental, persistieron en esa ruta–, de modo que "Festival International de la Science-Fiction, Metz 1977" puede resultar sorprendente.
Sin embargo, en primer lugar, los múltiples álbumes en vivo del dúo berlinés –Live in Vienna (curiosamente omitido en esta colección), Japan 1996 Live, First Encounter Tour 1996 y Berlin 07– ya daban cuenta de que el trabajo de Cluster en vivo siguió una senda propia, paralela a sus esfuerzos en el estudio. Y de hecho, si hay algo que caracteriza a esos registros en vivo, es, precisamente, su espíritu unívocamente experimental. En segundo término, y matizando lo anterior, a lo largo de la trayectoria de la banda ese cariz exploratorio presentó una evolución notoria, que se hace patente en las dos piezas que componen Konzerte 1972/1977. Así, si en Hamburgo las divagaciones sónicas eran más erráticas y multiformes, en Metz Roedelius y Moebius (QEPD) ya tenían un lenguaje propio, una telepatía sin igual que les permitía construir de manera mucho más concienzuda y paciente las atmósferas hipnóticas y meditativas tan propias del sonido de Cluster.
Más allá de su valor de colección, Konzerte 1972/1977 es un álbum que, como gran parte de la discografía de Cluster, esconde en su cripticismo un valor artístico que no salta a la vista de buenas a primeras, pero que indudablemente está ahí. La sensibilidad sonora y la creatividad inextinguible de la sociedad de Roedelius y Moebius son tan nítidos aquí como en cualquier punto de su vasta trayectoria, y registros como este no hacen más que confirmar en qué medida se ha subestimado el legado inconmensurable de Cluster, algo a lo que contribuyó la inalienable modestia de ambos músicos.
Cluster pudo haberse terminado, pero ese espíritu creativo, esa alma exuberante de emotividad y honestidad arde viva como nunca en la música que el dúo creó en sus casi cuatro décadas de alquimia sonora, y Konzerte 1972/1977 es otro recordatorio de eso. -IMF