Trancemission & Dimensión 11 | 2018 | Huepil 10 gr

Ambient/Drone
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Huepil 10 gr es el resultado de una colaboración entre Rodrigo Astaburuaga (ex-The Ganjas, aka Trancemission) y Álvaro Daguer (A Full Cosmic Sound, Glorias Navales, aka Dimensión 11), registrada en agosto de 2017 en el Estudio Huepil, en Pucón. Embarcándose en dos exploraciones ambientales de poco más de veinte minutos cada una, el dúo chileno consigue sumergir al oyente en un trance bellísimo que se apoya en la repetición y en la inclusión de arreglos mínimos de una guitarra que, inocente, entrama melodías psicodélicas en medio de la verdadera hipnosis ritualizada que se construye a partir de la base de teclados. La fórmula es sencilla, pero está empleada con tal nivel de naturalidad y fuerza creativa que en ningún momento queda corta. Y del otro lado, tampoco cae en excesos; no hay alarde ni pretensión, sino que, por el contrario, cada instante de Huepil 10 gr transmite una sensación de gozo y serenidad que fluye orgánicamente desde cada pequeño detalle, desde todas las sutiles pinceladas sónicas que le dan forma a este maravilloso trabajo. Sin duda, estamos frente a uno de los álbumes destacados de 2018. -IMF

A Full Cosmic Sound ‎| 2017 | La Automatic Flight Control System (AFCS)

Experimental | Psychedelic | Drone
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Álvaro Daguer (teclado, efectos y ritmos), Gonzalo Muñoz (teclado y efectos), Ed Streeter (efectos, Mac y teclado), Iván Daguer (guitarra y efectos), Jorge Boher (guitarra y efectos) y Matt Mondanile (guitarra y efectos)
Ya el año pasado el excelente split de A Full Cosmic Sound con los argentinos Ø+yn daba cuenta de un nuevo rumbo en el sonido de la banda. Despojándolo de su vocación más ruidista y adoptando un lenguaje minimalista, los chilenos supieron valerse de paisajes sonoros etéreos y atmosféricos para darle una nueva dinámica a su estilo, pero sin sacrificar ni un ápice del carácter propio que ha estado presente desde su debut homónimo.
La Automatic Flight Control System (AFCS) –el primer lanzamiento de AFCS desde dicho split y la segunda publicación del sello Cosmovision Registros Andinos– da un paso adelante en esta dialéctica, haciendo converger la veta más ambiental y meditativa del sonido reciente del conjunto con el espíritu más psicodélico y lisérgico de discos previos. Lo anterior se refleja, por ejemplo, en el retorno a escena de los ritmos programados, que aparecen en los momentos precisos para fundirse sin dificultad con las travesías surreales que la banda entrama con sutileza a partir de la interacción entre las bases de teclado y las articulaciones lúdicas de las guitarras.
Pero más allá de lo que pueda decirse sobre la fórmula, este álbum pone de relieve de forma clara la madurez que AFCS ha alcanzado y la comodidad con que se desenvuelve a la hora de crear como un todo armónico y genuinamente compenetrado. El resultado es órganico, vivo, y cada pieza denota una genialidad no sólo en términos del desplante instrumental de los chilenos, sino también en cuanto a su sensibilidad sónica, capaz de nutrir cada instante de una emocionalidad notable y de un aura meditativa sin igual.
Todos los elementos anteriores hacen de La Automatic Flight Control System (AFCS) un álbum bellísimo y cautivante de principio a fin, y que confirma sin dubitaciones el espacio crucial que A Full Cosmic Sound ocupa en la escena experimental chilena. Uno de los álbumes más destacados de 2017. Imperdible. -IMF

Clara Engel | 2017 | Songs for Leonora Carrington

Dark Folk
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Clara Engel (voz, guitarra, órgano y flauta), Paul Kolinski (batería), Mitchell Girio (bajo), Bryan W Bray (guitarra en "Sanctuary for Furies"), James Beardmore (theremin en "The Ancestor"), y Cormac Culkeen, MattheW Badali, Kyle Johnston, Michael-David Blostein y Darlene Cuevas (coristas en "Anubeth's Song")
Tras una serie de EPs y singles publicados tras el excelente Visitors Are Allowed One Kiss, Clara Engel regresa con Songs for Leonora Carrington, un álbum inspirado en el trabajo de la artista y escritora inglesa-mexicana Leonora Carrington. En este contexto, el correlato que se establece entre estas composiciones y la obra pictórica de Carrington es idóneo, toda vez que conviven armónicamente en escenarios coloridos y surrealistas, que en el plano de lo lírico son entramados a la perfección por las letras de Engel.
En cuanto a su sonido, nos encontramos frente a una placa deslumbrante, cuya honestidad se refleja en una ausencia de pasos en falso y se traduce en una intimidad conmovedora, inusual en la música actual. En base a un espíritu minimalista, la canadiense desarrolla atmósferas delicadas que, más allá de su belleza sin par, dan cuenta de lo que el arte debe ser: una expresión de apertura, no de obturación. Y es en ese espectro en que Clara Engel consigue dar en el clavo con su tributo a Leonora Carrington no sólo en la forma, sino también en su visión artística.
Songs for Leonora Carrington se trata, entonces, de un tributo totalmente a la altura del desafío y que cuenta con un mérito adicional: que consigue, al mismo tiempo, poner de relieve la identidad musical que Clara Engel ha desarrollado en más de diez años de trayectoria discográfica. Todo lo anterior sitúa a esta placa como uno de los mejores álbumes en lo que va de 2017 y, sin duda, como uno de los puntos altos del catálogo de la cantautora. -IMF

Yagow | 2017 | Yagow

Neo-Psychedelia | Stoner Rock
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Jan Werner (voz, guitarra y drones), Axel Rothhaar (bajo), Marc Schönwald (batería y percusión) y Kai Peifer (bajo en "Non-Contractual")
El debut homónimo del trío alemán Yagow refleja un prodigioso derroche de energía psicodélica que configura un verdadero viaje cósmico. Con un sonido que podría recordar a Vago Sagrado o los momentos más volátiles de The Ganjas, o ser descrito como una versión más pesada de The Black Angels, la banda teutona se aproxima a una genial comunión entre la psicodelia más pura del pasado, el peso del stoner rock y una cierta sensibilidad sónica que sin duda le debe mucho al space rock y la neo-psicodelia.
Yagow se trata, entonces, de un álbum inmediatamente cautivante gracias a sus atmósferas espaciales que entraman un trance hipnónico y a un estilo que más que apelar a progresiones sónicas marcadas, recurre a mantras incesantes que terminan por atrapar al oyente. El mérito a su haber no es tanto la innovación como, más bien, una ejecución al punto y un uso idóneo del lenguaje que la banda desarrolla a partir de sonoridades que forman parte del quid de las nuevas camadas de la psicodelia. Y en ese esfuerzo musical, este primer lanzamiento constituye un álbum sólido y, por cierto, muy recomendable para los más acérrimos del género. -IMF

Iggy Pop | 1999 | Avenue B

Rock
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Enlace | mp3 CBR | 320 Kbps

Iggy Pop (voz, guitarra y teclado), Hal Cragin (bajo), Larry Mullins (batería, vibráfono, tabla y 808), John Medeski (Hammond y Wurlitzer), Chris Wood (bajo), Billy Martin (batería), Whitey Kirst (guitarra), David Mansfield (violín y viola), Michael Chaves (teclado), Andrew Scheps (loops), Don Was (guitarra), Pete Marshall (guitarra) y  Lenny Castro (percusión)
A menudo se echa de menos un poco más de honestidad a la hora de hablar de Iggy Pop. Porque es preciso decir que sí, por supuesto, Iggy hizo oro en la trilogía original de The StoogesThe Stooges, Fun House y Raw Power– y en sus dos primeros álbumes solistas –The Idiot y Lust for Life– (en menor medida, podría sumarse el tercero, New Values), pero no es menos cierto que tras casi una década de resultados notables, su carrera entró en una etapa turbulenta en que predominó la irregularidad. Tanto así que hacia 1999 cabía preguntarse genuinamente si los éxitos pasados de Iggy no se habían debido sólo a sus colegas: los hermanos Asheton en The Stooges y David Bowie en The Idiot y Lust for Life. Pero Avenue B, sin ser un álbum perfecto, llegó para rebatir esa idea.
Dos hechos que destacan de partida, en contraste con sus trabajos ochenteros, son el predominio compositivo de Iggy –compuso individualmente nueve de las trece canciones del disco– y su mayor labor instrumental –además de cantar, asume el rol de guitarrista en buena parte de la placa–. Sin embargo, estas dos facetas no son inéditas en su discografía, toda vez que definen ya, si bien en menor medida, sus tres trabajos previos. Lo que distingue a Avenue B es, en realidad, su atmósfera de intimidad, que va de la mano de composiciones honestas como no se oían en Iggy desde inicios de los ochenta. Muchas de las piezas aquí contenidas parecen desprovistas, crudas, como si fueran un pequeño secreto, y de ahí la sensación de intimidad que transmiten: un "menos es más" muy bien entendido. Por cierto, estos momentos de mayor timidez tienen su contracara en las canciones más rockeras del álbum, que respiran una vitalidad que la discografía de Iggy había tenido algo dormida. Y el vínculo en esta dialéctica de ánimos es la honestidad ya mencionada, que se traduce en el hecho de que no sobre nada, de que no haya pomposidades innecesarias ni esfuerzos vanos.
Sin estar dentro de los sitiales privilegiados dentro de la trayectoria de Iggy Pop (que, como es de presumir, están ocupados por los trabajos aludidos al principio), Avenue B tiene una solidez notoria en medio de una senda llena de vicisitudes y pasos en falso, y más allá de eso, da cuenta de que lo de Iggy no es sólo suerte o talento vicario exprimido de sus compañeros, sino una genialidad compositiva e interpretativa que de vez en cuando es capaz de explotar a la perfección, un antecedente relevante en la ruta a Post Pop Depression. -IMF

William Basinski | 2017 | A Shadow in Time

Ambient | Drone | Tape Music
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Enlace | mp3 CBR | 320 Kbps
A Shadow in Time constituye el retorno de William Basinski tras un 2016 inusualmente calmo para el músico estadounidense, considerando que 2015 vio el lanzamiento de una triada de álbumes de estudio: Cascade, The Deluge y Divertissement (su tercera colaboración con Richard Chartier). Y el embate es colosal: se trata, sin lugar a dudas, del mejor trabajo de Basinski desde  Variations for Piano and Tape (2006) y se sitúa sin dificultad, por tanto, a la altura de sus Disintegration Loops (2002-2003).
El álbum está constituido por dos canciones. La primera, "For David Robert Jones" (como su nombre lo indica, un homenaje a David Bowie), se vale de la fórmula más habitual de la obra de Basinski, interviniendo sobre la marcha un loop de composición delicada y entramada con elementos mínimos, pero que como de costumbre –esta es una de las marcas registradas del norteamericano– deslumbra por su belleza y su monumentalidad catártica. Esta primera mitad se localiza, así, en el terreno más visitado por Basinski en sus casi dos décadas de discografía, destacando como una de las piezas más sublimes dentro de esta notable trayectoria.
En contraste, en "A Shadow in Time", la segunda parte del disco al que le da el nombre, Basinski se aboca sin miedo a explorar el campo del drone, adoptando un enfoque más experimental y libre que en la canción precedente. En cualquier caso, no se trata de una veta inédita en su trabajo; por ejemplo, Nocturnes (2015) ya había dado luces de esta ruta. No obstante lo anterior, es claro que "A Shadow in Time" se alza como el punto cúlmine, la maduración perfecta de este espíritu exploratorio. Sin perder la delicadeza y la profundidad atmosférica de la primera mitad del álbum, constituye una pieza de melodicidad nebulosa y emotividad fulgurante, complementando a la perfección el carácter más melancólico de "For David Robert Jones".
La sensibilidad sonora y el esplendor inconmensurable de A Shadow in Time lo posicionan no sólo como uno de los mejores trabajos de William Basinski –una vara muy alta, por cierto–, sino también como el mejor álbum de 2017 a la fecha. -IMF

Autisti | 2017 | Autisti

Indie | Lo-fi | Noise Rock
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Louis Jucker (voz y guitarra), Emilie Zoé (voz, guitarra y órgano) y Steven Doutaz (batería)
Aunque el sonido de Autisti –el reciente debut homónimo de este trío suizo– le debe mucho a la herencia de bandas como Sonic Youth, Dinosaur Jr. o Pixies, no reconocer su originalidad sería un gran error. Porque si bien es cierto que la banda adopta un lenguaje sónico que recoge a la perfección dicho legado, es preciso también aludir al hecho de que este código sirve sólo como medio para el desarrollo de un estilo particular, que se mece de modo idóneo en el equilibrio entre atmósferas cargadas de melancolía y un desenfreno ruidoso de cariz más luminoso; un equilibrio que se manifiesta nunca desprolijo y siempre genuino. Y tal vez sea esa la mejor palabra para definir Autisti: genuino. De ahí que no resulte sorprendente la calidad compositiva del trío, toda vez que no hay esfuerzos en vano ni delirios pretenciosos que resulten en alardes innecesarios. Todo en el álbum es honesto y vaticina, ciertamente, un prometedor porvenir para la banda. Que no quepa duda de que nos hallamos frente a uno de los mejores discos en lo que va de este año. -IMF