TCCV | 2019 | Asociación de Astronautas Autónomos

IDM | Progressive Electronic | Glitch
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Asociación de Astronautas Autónomos es el primer lanzamiento de TCCV, dúo compuesto por los músicos chilenos Tomás Cumplido y Charlie Vásquez. Con un sonido hipnótico y atmosférico, el EP entrama un cautivante cruce entre el IDM y la electrónica progresiva con elementos del glitch y el post-industrial. Muy en línea con su concepto –la Asociación de Astronautas Autónomos, fundada en 1995, es una red comunitaria que busca emancipar los viajes espaciales del monopolio militar, gubernamental y empresarial–, las cuatro piezas que componen el disco yerguen ambientes espaciales y futuristas, pero sin la frialdad higiénica que suele teñir este tipo de evocaciones, sino a punta de melodías pegajosas y dulzonas, sin dejar por ello de lado matices oscuros, crípticos, a lo largo del EP.
El nivel creativo y la calidad compositiva que despliegan TCCV no parece propio de un proyecto que publica recién su primer trabajo. Tal vez haya contribuido a ello el hecho de que Cumplido y Vásquez hubieran colaborado ya anteriormente en Orquesta Pandroginia (actual proyecto solista de Vásquez). Sea cual sea la explicación, lo cierto es que este breve EP forja altas expectativas de lo que este dúo pueda presentar en el futuro. Y al bellísimo esfuerzo sonoro que los músicos desarrollan, cabe sumar también el trabajo gráfico que lo acompaña, con un arte de portada a la misma altura. Tremendo. -IMF

Autophonia | 2019 | Nolite te bastardes carborundorum

Free Folk | Drone
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Jennifer Slezak (mandolina y violín), Jen Powers (dulcémele) y Stephanie Dean (acordeón)
El álbum debut trío estadounidense Autophonia sorprende por al menos tres motivos. No dejemos para el final el más evidente de ellos: el majestuoso trabajo que hizo la banda. Nolite te bastardes carborundorum es un álbum bellísimo de atmósferas tan delicadas y sensibles como hipnóticas y absorbentes, de carácter siempre pacífico e dulzón, pero no por ello sin ciertos matices melancólicos. En este sentido, su sonido evoca por momentos la sensibilidad melódica de Rameses III y la vocación atmosférica de Natural Snow Buildings, pero sin duda que construyendo en base a esos elementos un lenguaje propio, lo cual se vincula estrechamente con los otros dos puntos a revisar.
Un segundo motivo atañe a la instrumentación empleada. Aunque engañando a los oídos de cualquier oyente, el sonido de la banda bien podría competirle (y ganarle) al drone de muchos proyectos contemporáneos con instrumentación electrónica, la verdad es que Autophonia solo emplean instrumentos acústicos. Pero cómo se nota hasta qué grado han explorado sus herramientas, de qué modo han sondeado los márgenes de su uso habitual y transgredido esas fronteras impuestas por la costumbre. De ahí, por ejemplo, que un acordeón no suene en absoluto a lo que estamos acostumbrados, y lo mismo aplica a los otros instrumentos, cuyo terreno sónico es explorado con un cuidado y una belleza inusitados por parte de Autophonia.
Por último, y como si lo anterior no fuera ya admirable de suyo, el álbum está íntegramente constituido por improvisaciones, lo cual suma a la prolija ejecución instrumental un mérito adicional: la deliciosa compenetración de tres voces que desde su propio lenguaje son capaces de urdir una conversación que, tal como se dijo al comienzo, conforma un trabajo simplemente majestuoso. Estos elementos se resumen en una consigna sencilla: Nolite te bastardes carborundorum es uno de los grandes álbumes de este año. -IMF

Trancemission & Dimensión 11 | 2018 | Huepil 10 gr

Ambient/Drone
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Huepil 10 gr es el resultado de una colaboración entre Rodrigo Astaburuaga (ex-The Ganjas, aka Trancemission) y Álvaro Daguer (A Full Cosmic Sound, Glorias Navales, aka Dimensión 11), registrada en agosto de 2017 en el Estudio Huepil, en Pucón. Embarcándose en dos exploraciones ambientales de poco más de veinte minutos cada una, el dúo chileno consigue sumergir al oyente en un trance bellísimo que se apoya en la repetición y en la inclusión de arreglos mínimos de una guitarra que, inocente, entrama melodías psicodélicas en medio de la verdadera hipnosis ritualizada que se construye a partir de la base de teclados. La fórmula es sencilla, pero está empleada con tal nivel de naturalidad y fuerza creativa que en ningún momento queda corta. Y del otro lado, tampoco cae en excesos; no hay alarde ni pretensión, sino que, por el contrario, cada instante de Huepil 10 gr transmite una sensación de gozo y serenidad que fluye orgánicamente desde cada pequeño detalle, desde todas las sutiles pinceladas sónicas que le dan forma a este maravilloso trabajo. Sin duda, estamos frente a uno de los álbumes destacados de 2018. -IMF

A Full Cosmic Sound ‎| 2017 | La Automatic Flight Control System (AFCS)

Experimental | Psychedelic | Drone
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Álvaro Daguer (teclado, efectos y ritmos), Gonzalo Muñoz (teclado y efectos), Ed Streeter (efectos, Mac y teclado), Iván Daguer (guitarra y efectos), Jorge Boher (guitarra y efectos) y Matt Mondanile (guitarra y efectos)
Ya el año pasado el excelente split de A Full Cosmic Sound con los argentinos Ø+yn daba cuenta de un nuevo rumbo en el sonido de la banda. Despojándolo de su vocación más ruidista y adoptando un lenguaje minimalista, los chilenos supieron valerse de paisajes sonoros etéreos y atmosféricos para darle una nueva dinámica a su estilo, pero sin sacrificar ni un ápice del carácter propio que ha estado presente desde su debut homónimo.
La Automatic Flight Control System (AFCS) –el primer lanzamiento de AFCS desde dicho split y la segunda publicación del sello Cosmovision Registros Andinos– da un paso adelante en esta dialéctica, haciendo converger la veta más ambiental y meditativa del sonido reciente del conjunto con el espíritu más psicodélico y lisérgico de discos previos. Lo anterior se refleja, por ejemplo, en el retorno a escena de los ritmos programados, que aparecen en los momentos precisos para fundirse sin dificultad con las travesías surreales que la banda entrama con sutileza a partir de la interacción entre las bases de teclado y las articulaciones lúdicas de las guitarras.
Pero más allá de lo que pueda decirse sobre la fórmula, este álbum pone de relieve de forma clara la madurez que AFCS ha alcanzado y la comodidad con que se desenvuelve a la hora de crear como un todo armónico y genuinamente compenetrado. El resultado es órganico, vivo, y cada pieza denota una genialidad no sólo en términos del desplante instrumental de los chilenos, sino también en cuanto a su sensibilidad sónica, capaz de nutrir cada instante de una emocionalidad notable y de un aura meditativa sin igual.
Todos los elementos anteriores hacen de La Automatic Flight Control System (AFCS) un álbum bellísimo y cautivante de principio a fin, y que confirma sin dubitaciones el espacio crucial que A Full Cosmic Sound ocupa en la escena experimental chilena. Uno de los álbumes más destacados de 2017. Imperdible. -IMF

Clara Engel | 2017 | Songs for Leonora Carrington

Dark Folk
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Clara Engel (voz, guitarra, órgano y flauta), Paul Kolinski (batería), Mitchell Girio (bajo), Bryan W Bray (guitarra en "Sanctuary for Furies"), James Beardmore (theremin en "The Ancestor"), y Cormac Culkeen, MattheW Badali, Kyle Johnston, Michael-David Blostein y Darlene Cuevas (coristas en "Anubeth's Song")
Tras una serie de EPs y singles publicados tras el excelente Visitors Are Allowed One Kiss, Clara Engel regresa con Songs for Leonora Carrington, un álbum inspirado en el trabajo de la artista y escritora inglesa-mexicana Leonora Carrington. En este contexto, el correlato que se establece entre estas composiciones y la obra pictórica de Carrington es idóneo, toda vez que conviven armónicamente en escenarios coloridos y surrealistas, que en el plano de lo lírico son entramados a la perfección por las letras de Engel.
En cuanto a su sonido, nos encontramos frente a una placa deslumbrante, cuya honestidad se refleja en una ausencia de pasos en falso y se traduce en una intimidad conmovedora, inusual en la música actual. En base a un espíritu minimalista, la canadiense desarrolla atmósferas delicadas que, más allá de su belleza sin par, dan cuenta de lo que el arte debe ser: una expresión de apertura, no de obturación. Y es en ese espectro en que Clara Engel consigue dar en el clavo con su tributo a Leonora Carrington no sólo en la forma, sino también en su visión artística.
Songs for Leonora Carrington se trata, entonces, de un tributo totalmente a la altura del desafío y que cuenta con un mérito adicional: que consigue, al mismo tiempo, poner de relieve la identidad musical que Clara Engel ha desarrollado en más de diez años de trayectoria discográfica. Todo lo anterior sitúa a esta placa como uno de los mejores álbumes en lo que va de 2017 y, sin duda, como uno de los puntos altos del catálogo de la cantautora. -IMF

Yagow | 2017 | Yagow

Neo-Psychedelia | Stoner Rock
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Jan Werner (voz, guitarra y drones), Axel Rothhaar (bajo), Marc Schönwald (batería y percusión) y Kai Peifer (bajo en "Non-Contractual")
El debut homónimo del trío alemán Yagow refleja un prodigioso derroche de energía psicodélica que configura un verdadero viaje cósmico. Con un sonido que podría recordar a Vago Sagrado o los momentos más volátiles de The Ganjas, o ser descrito como una versión más pesada de The Black Angels, la banda teutona se aproxima a una genial comunión entre la psicodelia más pura del pasado, el peso del stoner rock y una cierta sensibilidad sónica que sin duda le debe mucho al space rock y la neo-psicodelia.
Yagow se trata, entonces, de un álbum inmediatamente cautivante gracias a sus atmósferas espaciales que entraman un trance hipnónico y a un estilo que más que apelar a progresiones sónicas marcadas, recurre a mantras incesantes que terminan por atrapar al oyente. El mérito a su haber no es tanto la innovación como, más bien, una ejecución al punto y un uso idóneo del lenguaje que la banda desarrolla a partir de sonoridades que forman parte del quid de las nuevas camadas de la psicodelia. Y en ese esfuerzo musical, este primer lanzamiento constituye un álbum sólido y, por cierto, muy recomendable para los más acérrimos del género. -IMF

Iggy Pop | 1999 | Avenue B

Rock
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Enlace | mp3 CBR | 320 Kbps

Iggy Pop (voz, guitarra y teclado), Hal Cragin (bajo), Larry Mullins (batería, vibráfono, tabla y 808), John Medeski (Hammond y Wurlitzer), Chris Wood (bajo), Billy Martin (batería), Whitey Kirst (guitarra), David Mansfield (violín y viola), Michael Chaves (teclado), Andrew Scheps (loops), Don Was (guitarra), Pete Marshall (guitarra) y  Lenny Castro (percusión)
A menudo se echa de menos un poco más de honestidad a la hora de hablar de Iggy Pop. Porque es preciso decir que sí, por supuesto, Iggy hizo oro en la trilogía original de The StoogesThe Stooges, Fun House y Raw Power– y en sus dos primeros álbumes solistas –The Idiot y Lust for Life– (en menor medida, podría sumarse el tercero, New Values), pero no es menos cierto que tras casi una década de resultados notables, su carrera entró en una etapa turbulenta en que predominó la irregularidad. Tanto así que hacia 1999 cabía preguntarse genuinamente si los éxitos pasados de Iggy no se habían debido sólo a sus colegas: los hermanos Asheton en The Stooges y David Bowie en The Idiot y Lust for Life. Pero Avenue B, sin ser un álbum perfecto, llegó para rebatir esa idea.
Dos hechos que destacan de partida, en contraste con sus trabajos ochenteros, son el predominio compositivo de Iggy –compuso individualmente nueve de las trece canciones del disco– y su mayor labor instrumental –además de cantar, asume el rol de guitarrista en buena parte de la placa–. Sin embargo, estas dos facetas no son inéditas en su discografía, toda vez que definen ya, si bien en menor medida, sus tres trabajos previos. Lo que distingue a Avenue B es, en realidad, su atmósfera de intimidad, que va de la mano de composiciones honestas como no se oían en Iggy desde inicios de los ochenta. Muchas de las piezas aquí contenidas parecen desprovistas, crudas, como si fueran un pequeño secreto, y de ahí la sensación de intimidad que transmiten: un "menos es más" muy bien entendido. Por cierto, estos momentos de mayor timidez tienen su contracara en las canciones más rockeras del álbum, que respiran una vitalidad que la discografía de Iggy había tenido algo dormida. Y el vínculo en esta dialéctica de ánimos es la honestidad ya mencionada, que se traduce en el hecho de que no sobre nada, de que no haya pomposidades innecesarias ni esfuerzos vanos.
Sin estar dentro de los sitiales privilegiados dentro de la trayectoria de Iggy Pop (que, como es de presumir, están ocupados por los trabajos aludidos al principio), Avenue B tiene una solidez notoria en medio de una senda llena de vicisitudes y pasos en falso, y más allá de eso, da cuenta de que lo de Iggy no es sólo suerte o talento vicario exprimido de sus compañeros, sino una genialidad compositiva e interpretativa que de vez en cuando es capaz de explotar a la perfección, un antecedente relevante en la ruta a Post Pop Depression. -IMF