Montrose | 1973 | Montrose

Hard Rock
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Sammy Haggar (voz), Ronnie Montrose (guitarra), Bill Church (bajo) y Denny Carmassi (batería)
En mi caso, mi adolescencia fue marcada por el glam. Yo no oía Iron Maiden, sino Poison (y así perdí para siempre mi credibilidad en este blog). Entrar a discutir qué es mejor es ridículo; es evidente que los grupos ingleses siempre han creado mejor música en su estado puro, así que, para poder competir, los gringos sumaron teatralidad. No importa la musicalidad, lo que importa es el swagger.
¿Qué tiene que ver esto con Montrose? Aparte del hecho que Iron Maiden les hizo buenísimos covers, Montrose es una piedra fundamental de la escena rockera estadounidense, antes de que ésta se llenara de girly looks  y luces de neón. Establecieron el núcleo musical de las bandas que la sucedieron: Montrose no buscaban crear composiciones complejas; se concentraban en lo mejor del rock, su explosividad, su raw energy. La consigna es pasarlo bien, sin complicaciones. Y si se hacía necesario demostrar talento musical, para eso están los solos, y Ronnie Montrose  (QEPD) era un guitarrista de desteridad especial pero sin excesos, que sabía cuando era momento de lanzar fuegos artificiales y cuando era momento de tranquilizarse. Pero claro; cuando era momento de brillar, vaya que deslumbraba.
El álbum debut de Montrose es todo lo bueno del rock. Es brillante en su simplicidad y a la vez impresionante en su legado. Lamentablemente y como siempre sucede con los clásicos, ese estatus se adquirió con el tiempo y Ronnie Montrose no supo en su día que este era el sonido que debía seguir creando, por lo que sus siguientes trabajos, en un ánimo de diversificar su sonido, pierden ese relentlessness, ese ímpetu. Se complicó. Y el rock se trata de justamente lo contrario, de evitar las complicaciones. -PBG

Don Cherry | 1969 | Eternal Rhythm

Avant-Garde | Free Jazz
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Don Cherry (corneta, gamelán y otros), Albert Mangelsdorff (trombón), Eje Thelin (trombón), Bernt Rosengren (saxofón tenor, oboe y otros), Sonny Sharrock (guitarra), Karl Berger (vibráfono, piano y gamelán), Joachim Kühn (piano), Arild Andersen (bajo) y Jacques Thollot (batería, gamelán y otros)
Eternal Rhythm es un registro de la presentación de Don Cherry y su banda en el Berlin Jazz Festival de 1968. Sin embargo, pasaron muchas oídas hasta que descubrí que era un disco en vivo (las reacciones del público fueron sacadas de la mezcla). De hecho, por una confusión con "mu", pensaba que el buen Don había grabado, gracias a la magia del estudio, todo lo que no fuera percusión. ¿Por qué no me di cuenta antes? Ya le responderé.
El álbum tiene una dicotomía difícil de explicar. Por una parte, como todo buen disco de jazz, Eternal Rhythm está lleno de improvisación, siempre -y esto no es un denominador común en el jazz, a veces demasiado abocado al virtuosismo- con la genialidad y la emotividad de los solos de Don.
Pero por otro lado, hay partes del disco en que no se discierne entre improvisación y composición, en particular porque estamos hablando de free jazz, es decir, no hay head ni una estructura que ayude con ciertos indicios. Esta es la parte complicada de explicar. Estas secciones del álbum son demasiado pulidas y complejas como para ser fruto de improvisación; los giros de las melodías son enrevesados, pero a la vez musicalmente perfectos. Pero, al mismo tiempo, son demasiado vivas como para ser fruto del estudio; demasiado fluidas como para ser premeditadas.
Hay que sumar otro elemento que hace de Eternal Rhythm un álbum sencillamente perfecto: el diálogo entre los músicos. El principal factor por el que creí que era una grabación de estudio es que me resultaba imposible pensar que personas distintas, con distinta experiencia, distintos orígenes; en fin, que personas con distintas almas pudieran llegar a un nivel tal de compenetración como el que se logra acá. No creía posible que alguien más que el propio Don Cherry pudiera conseguir que todos los instrumentos hablaran un mismo lenguaje, que las distintas voces consiguieran un espacio milimétricamente preciso en una intrincada, pero natural -casi obvia- nebulosa de sonidos.
Pero hay que agregar más: en Eternal Rhythm se conjuga esta absoluta genialidad instrumental con una prodigiosa capacidad creativa. Sí, seguimos hablando de jazz, pero Cherry y sus compañeros llenaron el álbum de influencias orientales, tribales, universales. En este álbum se habla el idioma del mundo. Se alcanzó, no sé cómo (¿estas cosas tienen respuesta?), una alienación de todo, pero con una emotividad que hace de esta perfección algo terrenal. ¿"Místico" será la palabra para definir a este álbum? Sí, yo lo llamaría así. -IMF

Kaleidoscope | 1967 | Tangerine Dream

Barroque Pop | Psychedelic Rock
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Peter Daltrey (voz y teclado), Eddy Pumer (guitarra y teclado), Steve Clark (bajo y flauta), Dan Bridgman (batería y percusión)
Tangerine Dream, el debut de los ingleses Kaleidoscope, tuvo la mala fortuna de ser editado en 1967, un año en que varios de los mejores discos de la historia también fueron publicados. Sólo por nombrar algunos: The Velvet Underground & Nico, Are You Experienced?, Safe as Milk, entre muchos otros.
En fin, por este motivo el álbum ha quedado injustamente relegado en los anales de la historia. Y es que Tangerine Dream es realmente una obra maestra que merece tener reservado un sitial en esa vasta lista de títulos recordados como lo mejor de la década.
Con un pop barroco psicodélico que desborda a ratos en un rock psicodélico que nada ha de envidiarle a The Piper at the Gates of Dawn (otro los destacados de 1967), Kaleidoscope se pasean sin dificultad entre piezas delicadas y de extrema sensibilidad musical, y momentos que, sin llegar al extremo de unos Velvet Underground, dan cuenta de la vocación de la banda por explorar los límites estilísticos de su época, con un sonido a veces pulcro, a veces nebuloso.
El cuarteto liderado por Peter Daltrey supo, a base de composiciones sencillas pero de suficiente -y amena- profundidad, crear una pieza histórica relevante no sólo como ícono del sonido de una década, sino además como un álbum de psicodelia prístina e inocente digno de ocupar un lugar privilegiado en la historia del género. -IMF

Iron Maiden | 1981 | Killers

Heavy Metal | NWOBHM
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Paul Di'Anno (voz), Adrian Smith (guitarra y voz de fondo), Dave Murray (guitarra), Steve Harris (bajo y voz de fondo) y Clive Burr (batería)
Iron Maiden fue mi banda de cabecera durante la mayor parte de la adolescencia, y ha sido genial re-descubrirla después de años sumergiéndome en un muy, muy amplio espectro musical. Volver a Iron Maiden me ha permitido encontrar y disfrutar en los discos de la banda sonidos que antes no sabía (no podía) apreciar.
Aunque no partí siendo un fanático muy heterodoxo de Maiden, con el tiempo he tendido a abordar la trayectoria de los ingleses de un modo más bien apócrifo (no, The Number of the Beast no es su mejor disco). Basta con decir que considero que la formación de Killers es la mejor de la historia de la banda.
Aunque varios de los álbumes de Iron Maiden con Bruce Dickinson se encuentran entre mis favoritos de su discografía -incluyendo mi "más favorito"-, creo que Paul Di'Anno entregaba más matices al sonido de la banda y le daba una cuota de cripticismo al mismo, en contraste con Bruce, que tiene una aproximación más histriónica y efusiva. Por otro lado, Dave Murray es un guitarrista increíble, pero creo que el tener a Adrian Smith como contraparte exprime aun mejor su talento, más allá de que Smith por sí solo ya es un aporte imprescindible al sonido de la banda; su sensibilidad musical no tiene comparación posible (Janick, lo siento, pero tú estás en otra escuela). De Steve Harris, nada que decir; no hay contrafactual, y no hay crítica necesaria. Pero otro punto que sí merece detención es la batería. Nicko McBrain es puro carisma y ha hecho una excelente labor sobre todo en los últimos trabajos de los británicos. Pero compararlo con Clive Burr es casi un acto de crueldad. El talento de Clive (Q.E.P.D.) no tenía igual; su batería es orgánica, viva, energética, incontrolable y, al mismo tiempo, matizada y templada.
Todo esto se conjuga en Killers, un disco que suena redondo como un todo, lleno de distintos colores, y hasta atmosférico. Las canciones se fortalecen en conjunto, pero también funcionan por separado. De hecho, Killers tiene algunos de los mejores temas de la historia de Iron Maiden, como -de nuevo desde la heterodoxia- "The Ides of March", "Prodigal Son" o "Drifter". La banda suena enérgica; se nota el ímpetu de los primeros años -la banda cumplía recién 5 años durante la grabación del álbum-, la explosión creativa que supuso el proceso de composición de las nuevas canciones incluidas y lo trabajadas que ya estaban algunas de las piezas, varias de ellas ya tocadas en vivo por al menos un par de años.
Killers es otro álbum perfecto en la discografía de Iron Maiden, pero que en general es pasado por alto. Es, tal vez, un álbum demasiado musical para la fanaticada metaloide, pero a la vez demasiado intenso para un público ajeno a estos sonidos. Y si usted no lo ha escuchado, ¿le dará una oportunidad? -IMF

Errante | 2014 | Punto de Quiebre

Rock | Metal Progresivo | Post-Rock
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Jebu (guitarra y voz), Felipe Rebolledo (bajo y coros) y Gustavo Pinto (batería)
Comenzaré tratando de aportar lo que más pueda con bandas a las que se les debería prestar más atención. Algo redundante si pensamos que este blog apunta a lo subterráneo, ¿no?
Estuve por casualidad en el lanzamiento del primer disco, Fragmentos Dispersos, de 2010... y mentiría si dijera que recuerdo mucho. Pasó el tiempo, bastante tiempo (¿exagero?) y volví a verlos en vivo con nueva formación y canciones más dinámicas. Presentaban Percepciones Difusas, año 2012. Su segunda entrega me gustó más que la anterior. Vi una mayor confianza en el trío que hasta ahora se mantiene intacto. Algo bueno estaba germinando.
Para mí ya Punto de Quiebre es otro salto largo. Si busca potencia, acá la tiene. Me es difícil definir su estilo... podría decir que es metal con cambios dinámicos, a ratos, atmosféricos. Ojo, que siempre con el alma tensando las cuerdas (sin dejar de lado la precisión y sordera que deja su baterista). Juzgue usted y dígame si estoy mintiendo. -JSM

The Beta Band | 1998 | The Three E.P.'s

Indie | Folk Rock | Neo-psychedelia
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Partiría describiendo el sonido, pero sé que me va a ir mal con eso porque lo que hay acá son muchos sonidos diferentes. Es sorprendente, al oírlo por primera vez, cómo las canciones van tomando rumbos inesperados. Es un sonido tan enérgico y disparatado que se vuelve adictivo: te ves oyéndolo nuevamente, pero esta vez expectante, esperando que los Betas hagan lo suyo y conviertan una otrora simple canción en cualquier cosa.
The Beta Band rebosa energía y tienen un ánimo experimental refrenado pero que arremete súbitamente; es en esos momentos de locura momentanea donde los Betas más brillan.
Este es un disco entretenidísimo, ya sea oyéndolo completo o por partes: definitivamente hay algo propio en cada uno de los EPs que lo componen. Esta banda tiene un poder hipnótico, algo hacen que sus canciones se vuelven mejores con cada oída. Tres veces recomendado. -PBG

A Full Cosmic Sound | 2014 | El Secreto Está en la Miel

Experimental | Drone | Ambient
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El Secreto Está en la Miel muestra la parte más ambiental del sonido de A Full Cosmic Sound, como lo evidencia desde un principio "Traición 73", el lado A de este 7", que si bien está en línea con lo mostrado por la banda en, por ejemplo, su debut homónimo, tiene una vocación menos electrónica y más volátil que dicho álbum. Por su parte, "El Secreto Está en la Miel", el lado B que le da el nombre al single, se lanza de lleno a una experimentación drone/ambient, con una versión de la canción aun más etérea que la contenida en uno de los splits de AFCS con The Mugris. Tal vez, en este sentido, el single adolece de algo evidente: ser demasiado corto. El ambient toma su tiempo en desarrollarse, y por lo tanto este posiblemente no sea el formato más indicado para el material de A Full Cosmic Sound. Pero más allá de eso, El Secreto Está en la Miel constituye otro excelente lanzamiento del colectivo chileno. -IMF